Conecta con Nosotros

Críticas

El cine a través de Christopher Nolan – Memento

Origen

Último post del mes sobre el cine a través de… En éste primer mes hemos hablado de Christopher Nolan y sin duda que tanto Interstellar como Origen reflejan muy bien el estilo de este director. Hemos visto como Origen nos ofrece un cine para toda clase de público y cómo Interstellar destaca por su apartado sonoro. Pero no podíamos hablar de Nolan sin mencionar su obra magna y una de las cuales le dio a conocer: Memento.

Hoy hablaremos sobre Memento y como ésta desafía, y juega con el espectador. Y sobretodo con su memoria.

“Los recuerdos desvirtúan. Son una interpretación, no un registro. Y no importan si tienes los hechos.”

Memento

Memento película

Memento es una de las cintas mas sobresalientes de Nolan. Esta película fue la base de toda la evolución que el director tuvo luego. Si en la primera semana hablamos sobre cómo Origen se centra en traer un cine universal y para todo el público, Memento es todo lo contrario. Por medio de la narración no lineal que caracteriza la cinta logra desafiar a la inteligencia de espectador. Es sublime como, aprovechándose de la enfermedad mental del protagonista, encuentra la manera de justificar todo lo que sucede.

Cada escena esta cuidadosamente ideada de tal modo que el final de la secuencia anterior se corresponde con el principio de la secuencia posterior, sin dejar ningún cabo suelto. De esta forma vamos descubriendo lo que ha sucedido en la secuencia anterior a la par que el protagonista lo va recordando. En mi opinión este es uno de los movimientos más ambiciosos que he visto. Ésto refleja la evolución, o en este caso la regresión, que ha ido teniendo Nolan en cuanto al guion y su complejidad. Pasando así de un guión algo más enrevesado, a un guión más masticado y deglutido tomando a Origen como referente.

Sigue los puntos. Une los recuerdos.

Memento

Memento hace uso de elementos técnicos y narrativos para jugar con la memoria del espectador. ¿Pero cómo lo hace? Pues bien. A lo largo de la cinta se nos muestran escenas intercaladas de las dos líneas temporales que acontecen. Las escenas a color son las que están sucediendo de adelante hacia atrás, cómo rebobinando una cinta. Las otras, en blanco y negro, van de atrás hacia adelante siguiendo una progresión. Y esto lo hace sucesivamente hasta que ambas eclosionan en un mismo punto común. Y es allí donde se nos cae el alma al suelo. Con esto Nolan logra que la memoria del espectador procese la información que se le va dando escena tras escena. Ésto provoca confusiones en el en más de una ocasión. Con ésta técnica nos mantiene tensos en nuestras butacas hasta el final.

Pero Memento nos muestra todo en una de las primeras escenas. Esto lo hace por medio de indicios. Esos indicios están allí desde el principio de la cinta. A lo largo de la película también se nos ofrecen pequeños indicios, que nos inducen a pensar entre otras cosas que Leonard y Sammy son la misma persona. Indicios que con un segundo visionado son aun mas palpables. Algunos de estos indicios son: el pellizco que le hace en su muslo luego se transforma en un pinchazo por medio de los flashbacks. Las agujas con las que se hace los tatuajes en la piel recuerdan a las agujas hipodérmicas con las que inyecta la insulina a su esposa diabética. Y el más evidente de todos es el que se ve en un breve intervalo de tiempo. Hablamos de la secuencia donde Sammy Jankis está sentado en el hospital psiquiátrico. En esta brevemente aparece Leonard ocupando su lugar y confirmándonos que Leonard y Sammy son la misma persona y que Sammy es una creación de Leonard para auto-convencerse a si mismo.

Os invitamos a volver a ver la película y fijaros en los pequeños detalles ya que son muchas ocasiones en las cuales Nolan juega con nuestra memoria. Escenas como en las que se muestra la matrícula de los coches o la forma en la que muere Lenny en ambas líneas temporales demuestran este hecho. Y es que Memento nos transmite algo muy importante; la memoria puede ser manipulada.

El empleo de recursos técnicos

Memento

Además de esto Memento es capaz de transmitirnos también la angustia que esta viviendo el personaje. A esto contribuye notablemente la música ambiental de David Julyan y la gran interpretación de los actores. Y es que, como vimos con Interstellar, Nolan se caracteriza por el uso que hace de esta herramienta sonora. Desde el Main Theme hasta la melodía que suena en los créditos, cada una de estas acompaña y sigue el ritmo de Memento. Es aquí donde vemos otra evolución de Nolan. Con cada película este recurso se fue puliendo más y más hasta llegar al clímax absoluto con Interstellar.

Otro gran recurso es la fotografía. Como hemos visto antes, hay escenas que cambian de una toma a otra. Sutiles elementos que pueden pasar completamente desapercibidos al menos que prestemos mucha atención. Y aquí es donde radica la grandeza y valía de Memento.

¿Cómo influyó Memento en el cine?

Memento

La unión de elementos narrativos y técnicos hacen de Memento una película brillante. Su guión bien escrito hace que el film este muy bien desarrollado a lo largo del metraje y no dejando huecos vacíos o sin relevancia. Christopher Nolan nos hace experimentar un gran problema cómo la pérdida de memoria a través de una simple película. Así cómo también nos hace cuestionarnos nuestros propios recuerdos y darnos que pensar.

No hay que olvidar que Memento es una película del año 2000, donde no se poseían los recursos que se poseen en este tiempo. Sin embargo, según pasan los años Memento se va convirtiendo aun más en una película de culto. Esto nos hace apreciar y valorar el trabajo y pasión que puso Nolan en esta obra. Y sobre todo nos hace ver la relevancia e importancia que tuvo y sigue teniendo Christopher Nolan en el cine moderno.

Seguir Leyendo
Publicidad
Haga clic para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Críticas

Crítica Suspiria (2018) – Cuando el infierno se viste de cielo #Sitges2018

Primer día del festival de Sitges. Ya tenía ganas de volver a respirar ese ambiente único que desprenden las calles de la pequeña pero pintoresca localidad catalana durante el certamen. Y si el inicio del festival ya no fuera de por sí motivo de alegría, es Suspiria (2018), el remake de Luca Guadagnino, la encargada de dar el pistoletazo de salida. Llevo siguiendo la pista de este título desde que se hizo oficial su existencia, principalmente porque quería ver cómo el director de Call me by your name, una obra caracterizada por su realismo y naturalismo, reimaginaba la película de Dario Argento, cuya singularidad es el artificio y la exageración. La curiosidad por ver cómo dos mundos totalmente opuestos colapsaban me comía por dentro, y más aún cuando la película estaba consiguiendo dividir a la crítica por completo.

Ahora, después de verla, puedo garantizar que de este choque de universos ha surgido algo que difícilmente te dejará indiferente.

¿Esto es un remake?

No, esto no es un remake. Lo único que tienen en común las dos versiones de Suspiria es su premisa más básica, que ambas suceden en una academia de baile y que un aquelarre de brujas está haciendo de las suyas por ahí. Y nada más. Veía necesario empezar aclarando este punto porque creo que crear una comparación entre ambas es prácticamente inútil. Guadagnino toma prestada la base de Argento para reinventar el relato, añadiéndole unas intenciones totalmente distintas a las de la cinta original. Pero quitando eso, ni siquiera parece que la primera influencie a la segunda.

Suspiria (2018): Guadagino ha creado una pesadilla

La nueva Suspiria no tiene ningún miedo de arriesgar. Toda la película está plagada de pequeños intentos de Guadagnino por crear una nueva forma de concebir el terror, mucho más compleja y sofisticada que a la que estamos acostumbrados a ver en las salas comerciales. Suspiria es un soplo de aire fresco para un género que ha hecho muchos esfuerzos en vano por evolucionar a algo más sofisticado que el sobresalto fácil. El director italiano fusiona su estilo pausado y estricto de componer las imágenes con otros estilos preexistentes del género como el body horror o el onirismo lynchiano, creando una forma de terror increiblemente efectiva. Suspiria no asusta, perturba. Te genera un malestar casi permanente que un servidor no sentía desde El Resplandor de Stanley Kubrick. Y es que ambas consiguen coger el cielo y convertirlo en el infierno.

Narrativamente, la versión de Guadagnino es muy superior a la de Argento. Mientras la Suspiria original nos presenta una trama más bien básica que simplemente se adorna con una puesta en escena muy original y efectiva; la nueva cinta busca crear un relato mucho más complejo y asfixiante, lo cuál consigue, pero no del todo. La trama sabe cómo avanzar, creando giros inesperados y situaciones deliciosamente perversas (de verdad, muy perversas), pero Guadagnino no sabe cómo medir los tiempos. El director parece querer adaptar a Suspiria ese ritmo pausado y contemplativo que tan bien le funcionó en Call me by your name, pero en esta ocasión no ha sonado la campana.

Una atmósfera asfixiante

La excesiva lentitud de los acontecimientos provoca que esa asfixia que algunas escenas te generan desaparezca progresivamente y se convierta, incluso, en aburrimiento. Creo que un ritmo más rápido hubiera hecho que la película fuera mucho más efectiva. Y puestos a hablar de lo malo, tenemos que hablar del final, el cual, a causa de este afán de Guadagnino por innovar, desentona demasiado del resto de la cinta.

Mención especial a la banda sonora de la película. Después de toda la polémica que desataron las canciones que Thom Yorke compuso para Guadagnino, tengo que salir a defenderle. La música parece acompañar a la perfección el tono misterioso y onírico que presenta la cinta. En una película donde lo melódico tiene tanta importancia; el componente de Radiohead ha sabido estar más que a la altura. Puestos a hacer menciones, hay que alabar todas y cada una de las actuaciones, en especial la de la siempre maravillosa Tilda Swinton y la de Dakota Johnson que, aún no ser santa de mi devoción, resulta más que convincente (y sí, es una bailarina sensacional). Ah, y que nadie le pierda la pista a Mia Goth, la cual hace un papelón y va camino de convertirse en una figura fundamental del género.

Como véis, muy poco malo que decir de Suspiria (2018). Es cierto que tiene sus errores y que los curiosos experimentos de Guadagnino no siempre salen bien; pero creo que siempre es digno de admirar ver como un director intenta innovar con un género tan complejo como es el terror; más siendo su primer contacto con este. Espero grandes cosas de ti, Guadagnino. No me decepciones. Y siendo directo, sí. Esta es la película de terror del año.

Seguir Leyendo

Críticas

Crítica: 7 días en Entebbe, el debate entre lo que está bien y lo que es correcto

El director brasileño José Padilha no es ajeno al género de acción; es conocido por la serie Elite Squad y la nueva versión de RoboCop. Esta vez, Padilha dirige 7 días en Entebbe, producida por Working Title Films, y escrita por Gregory Burke (’71); basada en los eventos de la vida real que tuvieron lugar en julio de 1976, cuando un grupo de revolucionarios secuestró un vuelo de Air France. Con 250 pasajeros en ruta desde Tel Aviv a París. Los secuestradores dejaron el avión en Entebbe, Uganda, donde mantuvieron cautivos a los rehenes durante una semana. La película muestra la “Operación Entebbe” de la vida real; una misión antiterrorista de rescate de rehenes lanzada por el Primer Ministro Yitzhak Rabin, y llevada a cabo por la Fuerza de Defensa israelí. La película está disponible en diversas plataformas y nosotros hablamos de ella.

7 días en Entebbe, otra vez

El secuestro de Entebbe se ha contado varias veces; en las películas Raid on Entebbe y Operation Thunderbolt, por ejemplo. El último rey de Escocia, también contiene el suceso como una trama secundaria. Padilha toma un enfoque diferente; 7 Days in Entebbe nos ofrece una narrativa “desde dentro” enfocada específicamente en dos revolucionarios alemanes. Uno, un poco tímido, Wilfried (Daniel Bruhl) y la otra, una nerviosa, pero intrépido, Brigitte (Rosamund Pike). Wilfried y Brigitte son solo dos miembros del grupo secuestrador formado por pro palestinos. Los dos alemanes parecen estar fuera de lugar en un grupo que tiene ideas contrastantes de lo que es un “revolucionario”.

El atractivo de los personajes (y las interpretaciones)

Sin embargo, Bruhl y Pike aprovechan al máximo sus personajes. Hay momentos en los que te sientes mal por ellos; incluso más que los propios rehenes. El arrepentimiento y el pánico que los supera a medida que se acercan los siete días hacen que quieras creer que lo que están haciendo es bueno, de esa forma abre un debate entre el público: es correcto o está bien lo que han hecho. Bruhl, en particular, hace un gran trabajo al transmitir creíblemente la angustia que este hombre siente al tener que equilibrar sus convicciones y su humanitarismo, agregando profundidad de carácter que de alguna manera falta en el guión de Gregory Burke.

Recibimos flashbacks del pasado del dúo en un intento por subrayar su motivación y proporcionar contexto, pero estos saltos en el tiempo retrasan la historia a un ritmo lento. En otra parte, hay un argumento secundario que involucra a un soldado israelí (Ben Schnetzer) y la interpretación interpretativa de su novia (Zina Zinchenko) que nunca se explica.

Agregando a la mezcla de personajes complejos están el Primer Ministro, Rabin (Lior Ashkenazi), y su ministro de defensa, Shimon (Eddie Marsan). Rabin quiere negociar con los terroristas, algo que los israelíes insisten en que nunca se debe hacer; mientras que Shimon quiere hacerse cargo de un plan de rescate audaz. Luego está el presidente ugandés Idi Amin (Nonso Anozie), que felizmente recibe a los terroristas y les suministra tropas y armas. Idi Amin fue un dictador brutal de su tiempo, sin embargo, esta película retrata un lado algo nervioso y débil de él.

Lo mejor para el final

Como cualquiera que esté familiarizado con los eventos de la vida real lo sabrá; explotará con el infame ataque de las fuerzas especiales israelíes en el aeropuerto. Es aquí donde el director José Padilha muestra sus habilidades principales como cineasta; brindando la misma sensación de asombro y asombro que mostró por primera vez en ambas películas de Elite Squad (y en menor medida en el remake de Robocop). Secuencia importantísima. La redada no dura mucho, pero proporciona un signo de exclamación apasionante a una película que intenta admirablemente contar un evento histórico importante y complejo en el contexto de un thriller accesible.

Aunque hay demasiadas cosas que hacer para que lo maneje; la película involucra y es lo suficientemente provocativa por derecho propio para atraer la atención.

7 días en Entebbe es una película bien hecha, aunque está lejos de ser cautivadora. Es un duro recordatorio de que la paz entre Israel y Palestina sigue siendo una cosa de décadas que lamentablemente no parece tener ánimos de acabar.

Seguir Leyendo

Críticas

Critica: Venom, Una película valida para dar inicio a un Universo Cinematográfico

Venom

No es lo que esperábamos, para bien o para mal. Durante días hemos estado recibiendo información diferente sobre lo que íbamos a encontrar en Venom, la película protagonizada por Tom Hardy y dirigida por Ruben Fleischer. Algunos dijeron que sería la peor película del año (alimentados por las palabras de Tom Hardy). No es la peor película del año, ni la mejor.

Es una mezcla de ideas brillantes y otras no tanto, se nota una implicación de parte de los involucrados y amor por los cómics, pero con necesidades de ser un éxito en taquilla, por eso su clasificación es PG-13 para todos los públicos.

Debido a que la película no tiene la categoría R, la audiencia será más numerosa (es una realidad, llevan ya más de 200 millones de dólares en taquilla), pero también veremos menos sangre en la pantalla. Y el personaje de Venom necesitaba esa sangre para hacer la película que los fanáticos han estado exigiendo durante años.

Venom, un origen diferente al de los comics

Venom

La historia es bastante genérica. Es una película sobre el origen del personaje, un antihéroe violento con una obsesión por proteger a los inocentes. Y muy vinculado a Spiderman en los cómics, porque el simbionte estaba vinculado a Peter Parker antes que Eddie Brock, el personaje interpretado por Tom Hardy.

La película esquiva esa bala, dando un origen más cercano a la serie de animación de los años noventa, y permite que el personaje sea libre para crear su propio destino sin vivir en espera de lo que haga o no haga Spiderman. Es una de las mejores cosas de la película.

Pero Venom también tiene errores que dañan el resultado final. Algunos están cometiendo errores que parecen incomprensibles, como Michelle Williams. Aunque no lo parezca, la actriz es la que sale peor parada del reparto. Williams ha sido nominada cinco veces para el Oscar, por lo que no parece lógico, pero es cierto.

Riz Ahmed, un villano siniestro

Venom

Riz Ahmed compone un villano tópico, pero con un punto siniestro. El enemigo principal de Venom en la trama, Carlton Drake interpretado por Riz Ahmed, carece de profundidad, su motivación no es creíble, y peor aún, luego que se transforma en Riot tampoco profundizan en cómo se integra el objetivo del simbionte de invadir la tierra y acabar con la humanidad con la visión de Drake de evolucionar en una raza superior de humano para explorar el espacio.

La estrella, por supuesto, es Tom Hardy. Su personaje perdedor y su combinación con Venom son el alma de la película. Respeta completamente la esencia del cómic, pero también agrega un punto de humor negro muy divertido. Solo para ver cómo Venom y Eddie discuten, como una extraña pareja, vale la pena ver la película. Y, por cierto, Venom no aparece solo cinco minutos en pantalla. Es el centro de la historia y podemos disfrutarla durante muchos minutos.

Impresiones finales

Venom no es perfecta, pero es muy entretenida. Si, sus efectos visuales son magníficos, pero también lo es su humor negro. Si sus escenas de acción abusan del CGI, su tono de serie B no nos preocupa en absoluto. La película despega tan pronto como el simbionte hace acto de presencia, y su ritmo continúa creciendo hasta el final, quizás no sea un gran final, pero muy agradable.

También hay dos escenas post-crédito, la primera esencial (y nos hace preguntarnos si podrán hacer esa película en el futuro) y la segunda… bueno, es mejor dejar que la audiencia lo descubra. Estoy seguro de que, a pesar de lo que muchos dicen, Venom se convertirá en una película de culto, y no puedo dejar de pensar en la posible continuación, con todas las posibilidades que ofrece la historia que han presentado ahora.

Seguir Leyendo

Trending

Copyright © 2018 Sexta Butaca, todos los derechos reservados.