Conecta con Nosotros

Críticas

Crítica Altered Carbon – Un nuevo mundo de la mano de Netflix

Altered Carbon

El pasado viernes se estrenó en Netflix una nueva serie que nos venía hypeando desde que salió el tráiler: Altered Carbon llegó con su Temporada 1 a la plataforma. Netflix está apostando muy fuerte por la ciencia ficción y esta serie es un claro ejemplo de esto. La serie está basada en la novela de Richard Morgan, la cual en 2003 ganó el premio Philip K. Dick a la mejor novela de ciencia ficción.

La serie consta de 10 episodios en su primera temporada, adaptada por Laeta Kalogridis (Shutter Island y productora de Avatar). La adaptación resulta en una serie de ambiente Cyberpunk con una ciudad que nos puede llegar a parecer incluso familiar. Después de ver Altered Carbon, me gustaría compartir mi opinión con vosotros. Spoiler free, no os preocupéis. ¿Empezamos?

Altered Carbon – Entre Black Mirror…

Empecemos haciendo resumen del argumento de Altered Carbon. Año 2384, futuro distópico. La humanidad ha conseguido una tecnología en la cual puede pasar su conciencia, su “vida” en un dispositivo, llamado pila cortical. En ella se almacena su memoria e identidad. Como resultado de esto, la muerte del cuerpo ya no tiene por qué ser permanente. El cuerpo es solamente una “funda”, que puede ser remplazada a voluntad. La única forma de morir en este nuevo mundo es con la destrucción de la pila cortical y la consecuente destrucción de los datos que almacena.

Sin ir más lejos de momento, el paralelismo entre Altered Carbon y capítulos de Black Mirror como White Christmas (con la Cookie), San Junipero o Black Museum es evidente. Ambas tratan de la misma idea pero, la mayor diferencia entre ellas es el entorno. A diferencia de Black Mirror, donde el “futuro” parece estar más cerca, en Altered Carbon tenemos hasta coches voladores. Si bien Black Mirror nos hace temblar y angustiarnos por la cercanía de la tecnología que emplea, en Altered Carbon lo vemos como un futuro tan distante que podemos disfrutarlo sin problemas.

… Y Blade Runner

Bien, sigamos con el argumento. En esta situación nos encontramos con Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), un antiguo guerrero de élite de las Naciones Unidas que han mantenido preso durante 250 años. Y por preso, quiero decir en un almacén sin funda. Como un pendrive. Ahora, Laurens Bancroft (James Purefoy) un millonario longevo, le da la oportunidad de recuperar su vida a cambio de que investigue quién intenta matarle. Mejor dicho, quién le ha matado ya. Ahora, Kovacs tendrá que resolver este misterio mientras paseamos por la ciudad de Bay City (antigua San Francisco).

Entretanto, un creciente grupo de creyentes se opone a utilizar el cuerpo como mera funda y claman contra la recreación. Creen que una vez destruido el “primer cuerpo” que tiene, no deben volver a la vida en otra funda.

Altered Carbon nos sitúa en un mundo cyberpunk totalmente desconocido a priori en el que nuestra mente puede evocar otras series y películas de ciencia ficción. En mi caso me recordaba muchísimo a Blade Runner. La ciudad, claustrofófica y llena de suciedad, los anuncios luminosos, las tiendas de comida asiática… Cuando la veáis veréis de lo que hablo. Además, los avances tecnológicos con los que cuenta ese mundo (como pagar una cuenta utilizando tu ADN) hace que veamos este mundo como algo que ya hemos podido ver anteriormente.

Altered Carbon

Altered Carbon – El mensaje que nos quiere transmitir

En Altered Carbon puede que nos encontremos en un mundo futurista, pero los problemas que aborda son bastante similares a los que se ha enfrentado la sociedad desde el primer día. La desigualdad social. Bancroft y todo su séquito viven en el Aerium. ¿Dónde está ese Aerium? Encima de Bay City, como su fuera su propio Olimpo y ellos los Dioses Griegos que miran por encima del hombro a los pobres mortales que se arrastran por la ciudad. Una torre alta, como la torre de Babel, queriendo alcanzar el cielo.

El cambio de una funda a otra no es ningún problema para ellos. De hecho, tienen un almacen de fundas como si de un armario se tratara. Mientras tanto, ves como la gente normal tiene graves problemas para poderse hacer con una funda que se adapte a sus necesidades. Incluso hacen juegos en los cuales prometen fundas nuevas a los “concursantes” si consiguen realizar con éxito lo que ellos quieran.

Otro problema del que se habla en Altered Carbon y que notas desde el primer capítulo es algo similar a lo que sucede en Real Humans, La Isla o Blade Runner mismo: ¿qué es una persona? ¿La “pila” o la “funda”? ¿Ambas? ¿Ninguna? En el mismo tráiler ya se nos dice, se cambian de cuerpo como una serpiente se cambia de piel. El hecho de que en este mundo se pueda cambiar el cuerpo a placer, hace que los habitantes de este mundo no sean humanos. Esta deshumanización se percibe mientras estás viendo las conversaciones/las reacciones y los acontecimientos que van sucediendo, sobretodo en la élite, en el Aerium.

Altered Carbon

Altered Carbon – Personajes y Trama

Los personajes de Altered Carbon están muy marcados según el “estrato social” al cual pertenezcan. Los de la élite, los Dioses, actúan como tal. Los habitantes de Bay City, actúan como súbditos. Y luego, tenemos a los que no tienen ni para ponerse una funda, condenados a vivir bajo el yugo de este sistema de clases.

Joel Kinnaman es el protagonista de la serie. Este actor, se desenvuelve bastante bien en ambientes sombríos y funestos, como ya pudimos ver en la serie The Killing. Si bien no aporta todo el carisma que podría, su papel en esta serie es excelente. Es un actor que a mí me encanta (dejemos de un lado Suicide Squad) y verlo en más producciones como ésta es siempre una buena noticia. Otros personajes como Poe, Carnage o Kristin Ortega, aportan diversidad y aportan a la serie parte de lo que la hace tan especial. Aportando incluso, en este mundo sombrío, una pizca de luz y de humor.

Altered Carbon

En cuanto a la serie, debemos decir que el ritmo es lento. Es una serie de ciencia ficción. Si eres un amante de este género, seguro que eres paciente y podrás disfrutar de Altered Carbon plano a plano. Estéticamente es increíble. Todo está cuidado al detalle. El trabajo de producción que ha habido en la serie puedes verlo desde el primer momento. En serio, una maravilla.

Altered Carbon – ¿Qué problemas tiene?

El principal problema que tiene Altered Carbon para mí es el desarrollo de los personajes. O precisamente, su falta de desarrollo. Kinnaman está correcto y me gusta, pero aún así, le falta algo. Disfrutas más las escenas a veces de su yo pasado que las suyas propias. El resto de personajes, sobre todo Kristin Ortega, no acaban de mostrar todo su potencial. Muchas de las reacciones o acciones que tienen no están justificadas y eso hace que el argumento en según qué punto tambalee un poco.

Y por último, la banda sonora. Yo siempre me fijo en la BSO de una película o una serie. De hecho en mis críticas siempre hablo de ello. Pues la de Altered Carbon pasa sin pena ni gloria. Es una pena que no hayan tomado el ejemplo de Blade Runner en este caso, ya que con la estética que tiene, una buena BSO habría hecho que nos sumergiéramos muchísimo más en este mundo que han creado.

Altered Carbon resulta en una serie MUY ambiciosa por parte de Netflix que ha querido dejar su hueco en la plataforma como ya hizo en su día Stranger Things o Dark. Si eres un amante de la ciencia ficción y del estilo cyberpunk, mírala. Si no tienes paciencia o el estilo futurista no es tu estilo, quizás deberías empezar por otra serie, como las mencionadas anteriormente. Muchas gracias por venir aquí, a La Sexta Butaca. Un placer, como siempre.

Altered Carbon

Seguir Leyendo
Publicidad
2 Comentarios

2 Comments

  1. Pingback: Tráiler de Lost in Space – El espacio llega a Netflix

  2. Pingback: Crítica Mute - La película de Netflix se queda Sin Palabras - Sexta Butaca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Críticas

Crítica Suspiria (2018) – Cuando el infierno se viste de cielo #Sitges2018

Primer día del festival de Sitges. Ya tenía ganas de volver a respirar ese ambiente único que desprenden las calles de la pequeña pero pintoresca localidad catalana durante el certamen. Y si el inicio del festival ya no fuera de por sí motivo de alegría, es Suspiria (2018), el remake de Luca Guadagnino, la encargada de dar el pistoletazo de salida. Llevo siguiendo la pista de este título desde que se hizo oficial su existencia, principalmente porque quería ver cómo el director de Call me by your name, una obra caracterizada por su realismo y naturalismo, reimaginaba la película de Dario Argento, cuya singularidad es el artificio y la exageración. La curiosidad por ver cómo dos mundos totalmente opuestos colapsaban me comía por dentro, y más aún cuando la película estaba consiguiendo dividir a la crítica por completo.

Ahora, después de verla, puedo garantizar que de este choque de universos ha surgido algo que difícilmente te dejará indiferente.

¿Esto es un remake?

No, esto no es un remake. Lo único que tienen en común las dos versiones de Suspiria es su premisa más básica, que ambas suceden en una academia de baile y que un aquelarre de brujas está haciendo de las suyas por ahí. Y nada más. Veía necesario empezar aclarando este punto porque creo que crear una comparación entre ambas es prácticamente inútil. Guadagnino toma prestada la base de Argento para reinventar el relato, añadiéndole unas intenciones totalmente distintas a las de la cinta original. Pero quitando eso, ni siquiera parece que la primera influencie a la segunda.

Suspiria (2018): Guadagino ha creado una pesadilla

La nueva Suspiria no tiene ningún miedo de arriesgar. Toda la película está plagada de pequeños intentos de Guadagnino por crear una nueva forma de concebir el terror, mucho más compleja y sofisticada que a la que estamos acostumbrados a ver en las salas comerciales. Suspiria es un soplo de aire fresco para un género que ha hecho muchos esfuerzos en vano por evolucionar a algo más sofisticado que el sobresalto fácil. El director italiano fusiona su estilo pausado y estricto de componer las imágenes con otros estilos preexistentes del género como el body horror o el onirismo lynchiano, creando una forma de terror increiblemente efectiva. Suspiria no asusta, perturba. Te genera un malestar casi permanente que un servidor no sentía desde El Resplandor de Stanley Kubrick. Y es que ambas consiguen coger el cielo y convertirlo en el infierno.

Narrativamente, la versión de Guadagnino es muy superior a la de Argento. Mientras la Suspiria original nos presenta una trama más bien básica que simplemente se adorna con una puesta en escena muy original y efectiva; la nueva cinta busca crear un relato mucho más complejo y asfixiante, lo cuál consigue, pero no del todo. La trama sabe cómo avanzar, creando giros inesperados y situaciones deliciosamente perversas (de verdad, muy perversas), pero Guadagnino no sabe cómo medir los tiempos. El director parece querer adaptar a Suspiria ese ritmo pausado y contemplativo que tan bien le funcionó en Call me by your name, pero en esta ocasión no ha sonado la campana.

Una atmósfera asfixiante

La excesiva lentitud de los acontecimientos provoca que esa asfixia que algunas escenas te generan desaparezca progresivamente y se convierta, incluso, en aburrimiento. Creo que un ritmo más rápido hubiera hecho que la película fuera mucho más efectiva. Y puestos a hablar de lo malo, tenemos que hablar del final, el cual, a causa de este afán de Guadagnino por innovar, desentona demasiado del resto de la cinta.

Mención especial a la banda sonora de la película. Después de toda la polémica que desataron las canciones que Thom Yorke compuso para Guadagnino, tengo que salir a defenderle. La música parece acompañar a la perfección el tono misterioso y onírico que presenta la cinta. En una película donde lo melódico tiene tanta importancia; el componente de Radiohead ha sabido estar más que a la altura. Puestos a hacer menciones, hay que alabar todas y cada una de las actuaciones, en especial la de la siempre maravillosa Tilda Swinton y la de Dakota Johnson que, aún no ser santa de mi devoción, resulta más que convincente (y sí, es una bailarina sensacional). Ah, y que nadie le pierda la pista a Mia Goth, la cual hace un papelón y va camino de convertirse en una figura fundamental del género.

Como véis, muy poco malo que decir de Suspiria (2018). Es cierto que tiene sus errores y que los curiosos experimentos de Guadagnino no siempre salen bien; pero creo que siempre es digno de admirar ver como un director intenta innovar con un género tan complejo como es el terror; más siendo su primer contacto con este. Espero grandes cosas de ti, Guadagnino. No me decepciones. Y siendo directo, sí. Esta es la película de terror del año.

Seguir Leyendo

Críticas

Crítica: 7 días en Entebbe, el debate entre lo que está bien y lo que es correcto

El director brasileño José Padilha no es ajeno al género de acción; es conocido por la serie Elite Squad y la nueva versión de RoboCop. Esta vez, Padilha dirige 7 días en Entebbe, producida por Working Title Films, y escrita por Gregory Burke (’71); basada en los eventos de la vida real que tuvieron lugar en julio de 1976, cuando un grupo de revolucionarios secuestró un vuelo de Air France. Con 250 pasajeros en ruta desde Tel Aviv a París. Los secuestradores dejaron el avión en Entebbe, Uganda, donde mantuvieron cautivos a los rehenes durante una semana. La película muestra la “Operación Entebbe” de la vida real; una misión antiterrorista de rescate de rehenes lanzada por el Primer Ministro Yitzhak Rabin, y llevada a cabo por la Fuerza de Defensa israelí. La película está disponible en diversas plataformas y nosotros hablamos de ella.

7 días en Entebbe, otra vez

El secuestro de Entebbe se ha contado varias veces; en las películas Raid on Entebbe y Operation Thunderbolt, por ejemplo. El último rey de Escocia, también contiene el suceso como una trama secundaria. Padilha toma un enfoque diferente; 7 Days in Entebbe nos ofrece una narrativa “desde dentro” enfocada específicamente en dos revolucionarios alemanes. Uno, un poco tímido, Wilfried (Daniel Bruhl) y la otra, una nerviosa, pero intrépido, Brigitte (Rosamund Pike). Wilfried y Brigitte son solo dos miembros del grupo secuestrador formado por pro palestinos. Los dos alemanes parecen estar fuera de lugar en un grupo que tiene ideas contrastantes de lo que es un “revolucionario”.

El atractivo de los personajes (y las interpretaciones)

Sin embargo, Bruhl y Pike aprovechan al máximo sus personajes. Hay momentos en los que te sientes mal por ellos; incluso más que los propios rehenes. El arrepentimiento y el pánico que los supera a medida que se acercan los siete días hacen que quieras creer que lo que están haciendo es bueno, de esa forma abre un debate entre el público: es correcto o está bien lo que han hecho. Bruhl, en particular, hace un gran trabajo al transmitir creíblemente la angustia que este hombre siente al tener que equilibrar sus convicciones y su humanitarismo, agregando profundidad de carácter que de alguna manera falta en el guión de Gregory Burke.

Recibimos flashbacks del pasado del dúo en un intento por subrayar su motivación y proporcionar contexto, pero estos saltos en el tiempo retrasan la historia a un ritmo lento. En otra parte, hay un argumento secundario que involucra a un soldado israelí (Ben Schnetzer) y la interpretación interpretativa de su novia (Zina Zinchenko) que nunca se explica.

Agregando a la mezcla de personajes complejos están el Primer Ministro, Rabin (Lior Ashkenazi), y su ministro de defensa, Shimon (Eddie Marsan). Rabin quiere negociar con los terroristas, algo que los israelíes insisten en que nunca se debe hacer; mientras que Shimon quiere hacerse cargo de un plan de rescate audaz. Luego está el presidente ugandés Idi Amin (Nonso Anozie), que felizmente recibe a los terroristas y les suministra tropas y armas. Idi Amin fue un dictador brutal de su tiempo, sin embargo, esta película retrata un lado algo nervioso y débil de él.

Lo mejor para el final

Como cualquiera que esté familiarizado con los eventos de la vida real lo sabrá; explotará con el infame ataque de las fuerzas especiales israelíes en el aeropuerto. Es aquí donde el director José Padilha muestra sus habilidades principales como cineasta; brindando la misma sensación de asombro y asombro que mostró por primera vez en ambas películas de Elite Squad (y en menor medida en el remake de Robocop). Secuencia importantísima. La redada no dura mucho, pero proporciona un signo de exclamación apasionante a una película que intenta admirablemente contar un evento histórico importante y complejo en el contexto de un thriller accesible.

Aunque hay demasiadas cosas que hacer para que lo maneje; la película involucra y es lo suficientemente provocativa por derecho propio para atraer la atención.

7 días en Entebbe es una película bien hecha, aunque está lejos de ser cautivadora. Es un duro recordatorio de que la paz entre Israel y Palestina sigue siendo una cosa de décadas que lamentablemente no parece tener ánimos de acabar.

Seguir Leyendo

Críticas

Critica: Venom, Una película valida para dar inicio a un Universo Cinematográfico

Venom

No es lo que esperábamos, para bien o para mal. Durante días hemos estado recibiendo información diferente sobre lo que íbamos a encontrar en Venom, la película protagonizada por Tom Hardy y dirigida por Ruben Fleischer. Algunos dijeron que sería la peor película del año (alimentados por las palabras de Tom Hardy). No es la peor película del año, ni la mejor.

Es una mezcla de ideas brillantes y otras no tanto, se nota una implicación de parte de los involucrados y amor por los cómics, pero con necesidades de ser un éxito en taquilla, por eso su clasificación es PG-13 para todos los públicos.

Debido a que la película no tiene la categoría R, la audiencia será más numerosa (es una realidad, llevan ya más de 200 millones de dólares en taquilla), pero también veremos menos sangre en la pantalla. Y el personaje de Venom necesitaba esa sangre para hacer la película que los fanáticos han estado exigiendo durante años.

Venom, un origen diferente al de los comics

Venom

La historia es bastante genérica. Es una película sobre el origen del personaje, un antihéroe violento con una obsesión por proteger a los inocentes. Y muy vinculado a Spiderman en los cómics, porque el simbionte estaba vinculado a Peter Parker antes que Eddie Brock, el personaje interpretado por Tom Hardy.

La película esquiva esa bala, dando un origen más cercano a la serie de animación de los años noventa, y permite que el personaje sea libre para crear su propio destino sin vivir en espera de lo que haga o no haga Spiderman. Es una de las mejores cosas de la película.

Pero Venom también tiene errores que dañan el resultado final. Algunos están cometiendo errores que parecen incomprensibles, como Michelle Williams. Aunque no lo parezca, la actriz es la que sale peor parada del reparto. Williams ha sido nominada cinco veces para el Oscar, por lo que no parece lógico, pero es cierto.

Riz Ahmed, un villano siniestro

Venom

Riz Ahmed compone un villano tópico, pero con un punto siniestro. El enemigo principal de Venom en la trama, Carlton Drake interpretado por Riz Ahmed, carece de profundidad, su motivación no es creíble, y peor aún, luego que se transforma en Riot tampoco profundizan en cómo se integra el objetivo del simbionte de invadir la tierra y acabar con la humanidad con la visión de Drake de evolucionar en una raza superior de humano para explorar el espacio.

La estrella, por supuesto, es Tom Hardy. Su personaje perdedor y su combinación con Venom son el alma de la película. Respeta completamente la esencia del cómic, pero también agrega un punto de humor negro muy divertido. Solo para ver cómo Venom y Eddie discuten, como una extraña pareja, vale la pena ver la película. Y, por cierto, Venom no aparece solo cinco minutos en pantalla. Es el centro de la historia y podemos disfrutarla durante muchos minutos.

Impresiones finales

Venom no es perfecta, pero es muy entretenida. Si, sus efectos visuales son magníficos, pero también lo es su humor negro. Si sus escenas de acción abusan del CGI, su tono de serie B no nos preocupa en absoluto. La película despega tan pronto como el simbionte hace acto de presencia, y su ritmo continúa creciendo hasta el final, quizás no sea un gran final, pero muy agradable.

También hay dos escenas post-crédito, la primera esencial (y nos hace preguntarnos si podrán hacer esa película en el futuro) y la segunda… bueno, es mejor dejar que la audiencia lo descubra. Estoy seguro de que, a pesar de lo que muchos dicen, Venom se convertirá en una película de culto, y no puedo dejar de pensar en la posible continuación, con todas las posibilidades que ofrece la historia que han presentado ahora.

Seguir Leyendo

Trending

Copyright © 2018 Sexta Butaca, todos los derechos reservados.