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Crítica Halt and Catch Fire – La serie de los sibaritas informáticos

Halt and Catch Fire

Estamos viviendo una época dorada en el mundo de las series. Tan sólo en 2016 se llegó a casi las 500 series presentadas a lo largo del año. Por eso es fácil perderse y centrarse en las grandes (House of Cards, Game of Thrones, Stranger Things, etc), y dejar pasar pequeñas perlas como Halt and Catch Fire.
Esta serie de la cadena AMC consta de 4 temporadas con 10 episodios cada una (ya finalizadas, no habrá una quinta), y se centra en los avances informáticos de las últimas décadas pero con un conseguido toque de drama. ¿Te quieres subir al DeLorean y viajar al pasado en primera clase? Pues enciende el monitor de tubo y pon tu cinta favorita en el walkman, que empezamos.

Halt and Catch Fire – Inserte disco 1 de 7

Estamos en los años 80. Texas. Nos encontramos en los albores de la informática tal y como la conocemos actualmente. Las empresas compiten entre sí duramente por sacar nuevos e interesantes productos para el público en general. Ahí es donde hace aparición un interesante tridente. Joe es un ambicioso y visionario comercial que irá capitaneando diferentes empresas del sector. A él se le unirán un ingeniero de hardware y comunicaciones llamado Gordon, y Cameron, una excéntrica y apasionada programadora.

HCF Main Char

Según va avanzando la historia veremos como otros personajes van cobrando protagonismo. Donna, la esposa de Gordon, comenzará apoyando a su marido en varias aventuras empresariales, lo que le hará crecer profesionalmente y generará conflictos. También se les unirá John Bosworth, un comercial “a la antigua”, pero con mucha experiencia y solera.
Uno de los puntos fuertes de esta serie es la buena interpretación de los actores. Lee Pace (El hobbit, Guardianes de la Galaxia), que encarna a Joe MacMIllan, hará que en algunos momentos lleguemos a detestar los métodos de este despiadado comercial, empresario, “tiburón”… Es como el Frank Underwood de la informática; aunque el paso del tiempo le hará mella. Scoot McNairy (Monsters) también hace un buen trabajo como Gordon Clark, y a Mackenzie Davis (The Martian, Blade Runner 2049) el papel de programadora/bala perdida le viene que ni pintado.

Halt and Catch Fire – Defragmentando disco, por favor espere

Para los que tenemos una mente inquieta os diré que la expresión “Halt and Catch Fire” hace referencia a una supuesta instrucción en código máquina. Este código (leyenda urbana) hacía que el procesador entrara en una especie de bucle hasta que se le prendía fuego. Dicho esto podemos pasar a “defragmentar” esta pequeña joya.
La fotografía cumple de manera correcta, dejándonos algunas tomas muy bien pensadas que nos transmiten la tensión/repercusión de las decisiones y acciones que se deberán tomar. También encontramos perspectivas interesantes que engloban de manera inteligente todos los elementos implicados. Eso sí, tal como nos tiene acostumbrados AMC, esta serie nos la pasará por ese filtro tono color tierra típico de las producciones ochenteras.

HCF Duo
Es muy loable el trabajo que han hecho los guionistas de la serie, equilibrando muy bien el tema de los avances tecnológicos con el drama, la estrategia empresarial y las experiencias personales/familiares. En algunas temporadas el dúo Joe-Gordon nos van a recordar y mucho a otros grandes de la historia como Jobs-Wozniak (Apple), o Bill Gates y Paul Allen (Microsoft). De esta manera nos consigue sumergir en lo que tuvieron que ser los inicios de la informática, y el coste (en varios sentidos) que ha tenido llegar al punto en que se encuentra hoy la tecnología. Pero si la informática te da dolor de cabeza, no te preocupes. Tómate esta base tecnológica como el tablero donde se mueven las piezas de un interesante drama.

Halt and Catch Fire – Cargando drivers de audio

 

HCF Cameron

La intro de la serie es una parte versionada de la canción Still On Fire del DJ danés Trentemoller. Una pieza muy acertada ya que transmite la idea de seriedad, peso, intensidad, pero con música electrónica, muy acorde con la serie de tecnología que tenemos entre manos.
En realidad no es que exista en sí una banda sonora continua, porque no es necesario. El peso lo llevan las conversaciones y la música en “background” no se echa en falta. Sin embargo, durante las cuatro temporadas, irán apareciendo algunos éxitos del momento que engloban a artistas como Peter Gabriel, David Bowie, Pixies o The Clash.

Halt and Catch Fire – Instalación terminada

Sin duda es una serie recomendable. Si ves que comienzas a verla pero no te acaba de “cuajar” del todo déjame que te haga una recomendación: sáltate la primera temporada. Sí, sé que os sonará raro, pero esta serie es una de esas extrañas excepciones en las que las temporadas van mejorando, y tal como encontrarás por la red, hay quien recomienda ver sólo el último capítulo de la temporada 1 y luego entrar en faena con el resto.
Es una serie interesante, y puede ayudar a aquellos profesionales que en su día a día deben de renovarse, que su trabajo es crear nuevas necesidades a la gente… pero también da un toque de atención. Contiene moraleja. Es capaz de explicar de manera muy clara que la total dedicación al trabajo y un exceso de ambición te acaban pasando factura física y emocionalmente.
Es cierto que hay muchas series de informáticos o que abordan el campo de la tecnología, pero esta tiene un punto de carácter que no lo encontrarás en otras. Podríamos decir que si Mr Robot es un delicioso y sofisticado sushi, Halt and Catch Fire sería un tradicional y potente Ramen. Es disfrutable tanto si entiendes o no de informática. Pero si 5 1/4, 8080 y 14400 te suenan a algo más que números, ten claro que Halt and Catch Fire es tu serie.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. taylor

    14/02/2018 at 2:49 pm

    Gracias Darth Vader, cuánta razón tienes, a veces dejamos pasar joyas como estas y nos centramos en las grandes producciones. Es genial este tipo artículos para aquellos que buscamos series diferentes y originales… yo he visto las tres primeras temporadas y estoy ansioso por ver la última, serie súper recomendada.
    impaciente por leer más artículos tuyos y nuevas recomendaciones/críticas

  2. Chessani

    15/02/2018 at 12:55 am

    Vaya! pues debo ser rara porque a mí la temporada que más me gustó fue la primera!

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Crítica Suspiria (2018) – Cuando el infierno se viste de cielo #Sitges2018

Primer día del festival de Sitges. Ya tenía ganas de volver a respirar ese ambiente único que desprenden las calles de la pequeña pero pintoresca localidad catalana durante el certamen. Y si el inicio del festival ya no fuera de por sí motivo de alegría, es Suspiria (2018), el remake de Luca Guadagnino, la encargada de dar el pistoletazo de salida. Llevo siguiendo la pista de este título desde que se hizo oficial su existencia, principalmente porque quería ver cómo el director de Call me by your name, una obra caracterizada por su realismo y naturalismo, reimaginaba la película de Dario Argento, cuya singularidad es el artificio y la exageración. La curiosidad por ver cómo dos mundos totalmente opuestos colapsaban me comía por dentro, y más aún cuando la película estaba consiguiendo dividir a la crítica por completo.

Ahora, después de verla, puedo garantizar que de este choque de universos ha surgido algo que difícilmente te dejará indiferente.

¿Esto es un remake?

No, esto no es un remake. Lo único que tienen en común las dos versiones de Suspiria es su premisa más básica, que ambas suceden en una academia de baile y que un aquelarre de brujas está haciendo de las suyas por ahí. Y nada más. Veía necesario empezar aclarando este punto porque creo que crear una comparación entre ambas es prácticamente inútil. Guadagnino toma prestada la base de Argento para reinventar el relato, añadiéndole unas intenciones totalmente distintas a las de la cinta original. Pero quitando eso, ni siquiera parece que la primera influencie a la segunda.

Suspiria (2018): Guadagino ha creado una pesadilla

La nueva Suspiria no tiene ningún miedo de arriesgar. Toda la película está plagada de pequeños intentos de Guadagnino por crear una nueva forma de concebir el terror, mucho más compleja y sofisticada que a la que estamos acostumbrados a ver en las salas comerciales. Suspiria es un soplo de aire fresco para un género que ha hecho muchos esfuerzos en vano por evolucionar a algo más sofisticado que el sobresalto fácil. El director italiano fusiona su estilo pausado y estricto de componer las imágenes con otros estilos preexistentes del género como el body horror o el onirismo lynchiano, creando una forma de terror increiblemente efectiva. Suspiria no asusta, perturba. Te genera un malestar casi permanente que un servidor no sentía desde El Resplandor de Stanley Kubrick. Y es que ambas consiguen coger el cielo y convertirlo en el infierno.

Narrativamente, la versión de Guadagnino es muy superior a la de Argento. Mientras la Suspiria original nos presenta una trama más bien básica que simplemente se adorna con una puesta en escena muy original y efectiva; la nueva cinta busca crear un relato mucho más complejo y asfixiante, lo cuál consigue, pero no del todo. La trama sabe cómo avanzar, creando giros inesperados y situaciones deliciosamente perversas (de verdad, muy perversas), pero Guadagnino no sabe cómo medir los tiempos. El director parece querer adaptar a Suspiria ese ritmo pausado y contemplativo que tan bien le funcionó en Call me by your name, pero en esta ocasión no ha sonado la campana.

Una atmósfera asfixiante

La excesiva lentitud de los acontecimientos provoca que esa asfixia que algunas escenas te generan desaparezca progresivamente y se convierta, incluso, en aburrimiento. Creo que un ritmo más rápido hubiera hecho que la película fuera mucho más efectiva. Y puestos a hablar de lo malo, tenemos que hablar del final, el cual, a causa de este afán de Guadagnino por innovar, desentona demasiado del resto de la cinta.

Mención especial a la banda sonora de la película. Después de toda la polémica que desataron las canciones que Thom Yorke compuso para Guadagnino, tengo que salir a defenderle. La música parece acompañar a la perfección el tono misterioso y onírico que presenta la cinta. En una película donde lo melódico tiene tanta importancia; el componente de Radiohead ha sabido estar más que a la altura. Puestos a hacer menciones, hay que alabar todas y cada una de las actuaciones, en especial la de la siempre maravillosa Tilda Swinton y la de Dakota Johnson que, aún no ser santa de mi devoción, resulta más que convincente (y sí, es una bailarina sensacional). Ah, y que nadie le pierda la pista a Mia Goth, la cual hace un papelón y va camino de convertirse en una figura fundamental del género.

Como véis, muy poco malo que decir de Suspiria (2018). Es cierto que tiene sus errores y que los curiosos experimentos de Guadagnino no siempre salen bien; pero creo que siempre es digno de admirar ver como un director intenta innovar con un género tan complejo como es el terror; más siendo su primer contacto con este. Espero grandes cosas de ti, Guadagnino. No me decepciones. Y siendo directo, sí. Esta es la película de terror del año.

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Crítica: 7 días en Entebbe, el debate entre lo que está bien y lo que es correcto

El director brasileño José Padilha no es ajeno al género de acción; es conocido por la serie Elite Squad y la nueva versión de RoboCop. Esta vez, Padilha dirige 7 días en Entebbe, producida por Working Title Films, y escrita por Gregory Burke (’71); basada en los eventos de la vida real que tuvieron lugar en julio de 1976, cuando un grupo de revolucionarios secuestró un vuelo de Air France. Con 250 pasajeros en ruta desde Tel Aviv a París. Los secuestradores dejaron el avión en Entebbe, Uganda, donde mantuvieron cautivos a los rehenes durante una semana. La película muestra la “Operación Entebbe” de la vida real; una misión antiterrorista de rescate de rehenes lanzada por el Primer Ministro Yitzhak Rabin, y llevada a cabo por la Fuerza de Defensa israelí. La película está disponible en diversas plataformas y nosotros hablamos de ella.

7 días en Entebbe, otra vez

El secuestro de Entebbe se ha contado varias veces; en las películas Raid on Entebbe y Operation Thunderbolt, por ejemplo. El último rey de Escocia, también contiene el suceso como una trama secundaria. Padilha toma un enfoque diferente; 7 Days in Entebbe nos ofrece una narrativa “desde dentro” enfocada específicamente en dos revolucionarios alemanes. Uno, un poco tímido, Wilfried (Daniel Bruhl) y la otra, una nerviosa, pero intrépido, Brigitte (Rosamund Pike). Wilfried y Brigitte son solo dos miembros del grupo secuestrador formado por pro palestinos. Los dos alemanes parecen estar fuera de lugar en un grupo que tiene ideas contrastantes de lo que es un “revolucionario”.

El atractivo de los personajes (y las interpretaciones)

Sin embargo, Bruhl y Pike aprovechan al máximo sus personajes. Hay momentos en los que te sientes mal por ellos; incluso más que los propios rehenes. El arrepentimiento y el pánico que los supera a medida que se acercan los siete días hacen que quieras creer que lo que están haciendo es bueno, de esa forma abre un debate entre el público: es correcto o está bien lo que han hecho. Bruhl, en particular, hace un gran trabajo al transmitir creíblemente la angustia que este hombre siente al tener que equilibrar sus convicciones y su humanitarismo, agregando profundidad de carácter que de alguna manera falta en el guión de Gregory Burke.

Recibimos flashbacks del pasado del dúo en un intento por subrayar su motivación y proporcionar contexto, pero estos saltos en el tiempo retrasan la historia a un ritmo lento. En otra parte, hay un argumento secundario que involucra a un soldado israelí (Ben Schnetzer) y la interpretación interpretativa de su novia (Zina Zinchenko) que nunca se explica.

Agregando a la mezcla de personajes complejos están el Primer Ministro, Rabin (Lior Ashkenazi), y su ministro de defensa, Shimon (Eddie Marsan). Rabin quiere negociar con los terroristas, algo que los israelíes insisten en que nunca se debe hacer; mientras que Shimon quiere hacerse cargo de un plan de rescate audaz. Luego está el presidente ugandés Idi Amin (Nonso Anozie), que felizmente recibe a los terroristas y les suministra tropas y armas. Idi Amin fue un dictador brutal de su tiempo, sin embargo, esta película retrata un lado algo nervioso y débil de él.

Lo mejor para el final

Como cualquiera que esté familiarizado con los eventos de la vida real lo sabrá; explotará con el infame ataque de las fuerzas especiales israelíes en el aeropuerto. Es aquí donde el director José Padilha muestra sus habilidades principales como cineasta; brindando la misma sensación de asombro y asombro que mostró por primera vez en ambas películas de Elite Squad (y en menor medida en el remake de Robocop). Secuencia importantísima. La redada no dura mucho, pero proporciona un signo de exclamación apasionante a una película que intenta admirablemente contar un evento histórico importante y complejo en el contexto de un thriller accesible.

Aunque hay demasiadas cosas que hacer para que lo maneje; la película involucra y es lo suficientemente provocativa por derecho propio para atraer la atención.

7 días en Entebbe es una película bien hecha, aunque está lejos de ser cautivadora. Es un duro recordatorio de que la paz entre Israel y Palestina sigue siendo una cosa de décadas que lamentablemente no parece tener ánimos de acabar.

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Critica: Venom, Una película valida para dar inicio a un Universo Cinematográfico

Venom

No es lo que esperábamos, para bien o para mal. Durante días hemos estado recibiendo información diferente sobre lo que íbamos a encontrar en Venom, la película protagonizada por Tom Hardy y dirigida por Ruben Fleischer. Algunos dijeron que sería la peor película del año (alimentados por las palabras de Tom Hardy). No es la peor película del año, ni la mejor.

Es una mezcla de ideas brillantes y otras no tanto, se nota una implicación de parte de los involucrados y amor por los cómics, pero con necesidades de ser un éxito en taquilla, por eso su clasificación es PG-13 para todos los públicos.

Debido a que la película no tiene la categoría R, la audiencia será más numerosa (es una realidad, llevan ya más de 200 millones de dólares en taquilla), pero también veremos menos sangre en la pantalla. Y el personaje de Venom necesitaba esa sangre para hacer la película que los fanáticos han estado exigiendo durante años.

Venom, un origen diferente al de los comics

Venom

La historia es bastante genérica. Es una película sobre el origen del personaje, un antihéroe violento con una obsesión por proteger a los inocentes. Y muy vinculado a Spiderman en los cómics, porque el simbionte estaba vinculado a Peter Parker antes que Eddie Brock, el personaje interpretado por Tom Hardy.

La película esquiva esa bala, dando un origen más cercano a la serie de animación de los años noventa, y permite que el personaje sea libre para crear su propio destino sin vivir en espera de lo que haga o no haga Spiderman. Es una de las mejores cosas de la película.

Pero Venom también tiene errores que dañan el resultado final. Algunos están cometiendo errores que parecen incomprensibles, como Michelle Williams. Aunque no lo parezca, la actriz es la que sale peor parada del reparto. Williams ha sido nominada cinco veces para el Oscar, por lo que no parece lógico, pero es cierto.

Riz Ahmed, un villano siniestro

Venom

Riz Ahmed compone un villano tópico, pero con un punto siniestro. El enemigo principal de Venom en la trama, Carlton Drake interpretado por Riz Ahmed, carece de profundidad, su motivación no es creíble, y peor aún, luego que se transforma en Riot tampoco profundizan en cómo se integra el objetivo del simbionte de invadir la tierra y acabar con la humanidad con la visión de Drake de evolucionar en una raza superior de humano para explorar el espacio.

La estrella, por supuesto, es Tom Hardy. Su personaje perdedor y su combinación con Venom son el alma de la película. Respeta completamente la esencia del cómic, pero también agrega un punto de humor negro muy divertido. Solo para ver cómo Venom y Eddie discuten, como una extraña pareja, vale la pena ver la película. Y, por cierto, Venom no aparece solo cinco minutos en pantalla. Es el centro de la historia y podemos disfrutarla durante muchos minutos.

Impresiones finales

Venom no es perfecta, pero es muy entretenida. Si, sus efectos visuales son magníficos, pero también lo es su humor negro. Si sus escenas de acción abusan del CGI, su tono de serie B no nos preocupa en absoluto. La película despega tan pronto como el simbionte hace acto de presencia, y su ritmo continúa creciendo hasta el final, quizás no sea un gran final, pero muy agradable.

También hay dos escenas post-crédito, la primera esencial (y nos hace preguntarnos si podrán hacer esa película en el futuro) y la segunda… bueno, es mejor dejar que la audiencia lo descubra. Estoy seguro de que, a pesar de lo que muchos dicen, Venom se convertirá en una película de culto, y no puedo dejar de pensar en la posible continuación, con todas las posibilidades que ofrece la historia que han presentado ahora.

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