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Crítica Vengadores: Infinity War – La culminación de 10 años de historia

Infinity War

¡Hola a todos! Sentimos nuestra ausencia, en estas semanas tan mágicas para el mundo del cine. Avengers: Infinity War (o Vengadores, como prefiráis) se estrenó hace unas dos semanas y ha sido todo aquello que esperábamos. Y más. El hecho de haber tardado en publicar la crítica me ha brindado la oportunidad de ver la película tres veces. Sí, tres veces. En el cine. Y todavía me parecen pocas.

Infinity War es la culminación de 10 años del MCU, un universo cuidado a través de 19 películas hasta la fecha. El crossover más ambicioso de la historia, dirigido por los hermanos Russo (Soldado de Invierno y Civil War). La expectación que había tras esta película ha sido increíble. Y no es para menos. Todos los personajes, por fin, juntos. En esta crítica os voy a explicar qué me ha parecido, por qué me ha encantado y por qué me parece la mejor película del MCU hasta la fecha.

Tras dos semanas en los cines, esta crítica irá cargada de spoilers. Así que si eres una de las pocas personas en el mundo que todavía no ha visto Infinity War… Cierra inmediatamente la crítica y corre a arreglarlo. Para todos aquellos que hayan visto la peli una, dos o más veces… Poneos cómodos y vamos a recorrer Vengadores juntos.

Infinity War

Infinity War – La culminación de 10 años de Marvel

Las películas de superhéroes, 10 años atrás, se caracterizaban por lo mismo: individualidad. La película era de Batman, de Superman, de Spider-Man… Y ya está. Un personaje envuelto en su propio universo inalterable. Sus amigos, sus villanos. Nada más. El resultado resultaba, en gran parte de los casos, insatisfactorio. Exceptuando quizás (en mi humilde opinión) la trilogía de Nolan… Las películas de superhéroes eran para un público determinado que, casi siempre, acababa tremendamente cabreado. ¿Por qué sucedía esto? Porque los personajes provenían de un Universo complejo. En DC Comics y Marvel coexisten sus personajes. Tienen sus cómics individuales, es cierto. Pero existen muchos más en los que interactúan con otros personajes de la misma casa. La propia historia de cada personaje está condicionada por las acciones de otros, hecho que en las películas se perdía. Pero entonces… llegó Marvel.

Hace 10 años, se estrenó la primera película del complejo universo MCU: Iron Man 1. La película, una maravilla, nos presentó el primer crossover del universo. Tony Stark hablando con Nick Furia. Las primeras películas del universo, la Fase 1, fueron “individualistas”, es cierto, pero siempre introduciendo nuevos personajes (como en Thor 1 que aparece ojo de Halcón o Iron Man 2, donde aparece La Viuda Negra). Siempre existía un hilo conductor, una referencia que nos hacía ver que había más, que esta película formaba parte de algo mucho más grande. Esta fase tuvo su punto álgido en Los Vengadores. Todos los personajes presentados anteriormente aparecieron en la misma película… Y fue increíble. Al ponerlos juntos a trabajar pudimos apreciar las posibilidades que esto nos ofrecía.

A partir de Vengadores 1, las escenas post-créditos tomaron un valor adicional: queríamos saber qué pasaría en la siguiente película. Y así fuimos pasando por la Fase 2 y la Fase 3. Habíamos introducido nuevos personajes: La Bruja Escarlata, Vision, Dr. Strange… ¡Incluso Spider-Man había vuelto a casa! Ahora, con todos estos nuevos héroes y la búsqueda de las gemas del infinito como hilo… Llegaba el momento. El mayor crossover, que ha tardado 10 años en crearse. Vengadores: Infinity War. Thanos contra todos.

Infinity War

Infinity War – La búsqueda de las gemas acaba

Infinity War, incluso antes de que aparezca el título, ya empieza (como se diría) a saco. En Thor: Ragnarok habíamos dejado a los asgardianos en una nave, yendo en búsqueda de su nuevo hogar. Pero, en la escena post-créditos veíamos cómo se encontraban con una nave el triple de grande con intenciones claramente poco amistosas. Mucho se especuló quién era pero… Lo sabíamos. Thanos ha vuelto. Por fin le conoceremos. Después de diezmar Xandar y conseguir la Gema de Poder, va a por la Gema del Espacio.

Esta primera escena nos muestra el tono de la película: esto va en serio, no va a decaer. Thanos tiene su gema, mata a Loki y a la mitad de la nave. En los primeros 5 minutos de la película. En este momento, todos estábamos debatiéndonos entre dos posturas: ¿esto va en serio? y bah, seguro que no está muerto. Pero a medida que avanza la película… Te das cuenta que es real. Thanos no se anda con bromas. Y quiere el resto de gemas.

A medida que avanza la película, a medida que va recuperando las gemas, nos vamos desesperando un poco más. Cuando va por la Gema del Alma (por fin sabemos dónde estaba), nuestro corazón ya se ha roto. Con la muerte de Gamora, de la misma forma que pasaba con la muerte de Loki, nos quedamos en este estado de: esto NO puede ser verdad. En el MCU, habíamos asistido a la muerte del agente Coulson (que al final no era así) y de Quicksilver (que bueno… no creo que a mucha gente le haya quitado el sueño). Ahora bien, en esta película sí están muriendo, pero nos aferrábamos a la idea de que no. No era posible. Hasta que llegó el final, un chasquido de dedos y… Desesperación.

Infinity War

Infinity War – El frenético ritmo de la guerra del Infinito

Infinity War, como ya he comentado antes, empieza dejándonos sin aliento. Y no decae para nada. La película prosigue a un ritmo frenético, lleno de sorpresas y emoción. Estamos con Iron Man y PAM, aparece Dr. Strange. Ahora los Guardianes, PAM, llega Thor. Y así todo el rato. Hasta el final más apoteósico que pueda existir, entre Wakanda y Titán. La mitad en un sitio, la mitad en el otro. Es increíble pensar que NO hay una escena que sobre, que no tenga un significado o que puedas descartar. Todo tiene su sentido, todo forma parte de un mismo hilo conductor que nos lleva al desenlace más trágico que podría haber.

Además del ritmo, el tono de la película es el adecuado. Un tono serio, solemne, con unos pequeños momentos de humor entre medio que no desmerecen a la película. No es un Guardianes, no es un Spider-Man. Es la película que da sentido a los 10 años de historia del MCU. Tenía que ser seria. Pero a la vez… Es Marvel. Sus puntos de humor tenían que estar. Infinity War se alza como la mejor película del universo, con un ritmo increíble y la mezcla de seriedad y humor correcta. Está hecha para reír, pero también para llorar.

Infinity War

En esta película se nos ha introducido a Thanos, el gran titán. Thanos, que llevábamos siguiéndole la pista ya desde Vengadores 1, desde hace 6 años. Esperábamos con ansias ver cómo sería porque, menos Loki, Vulture o el reciente Killmonger de Black Panther, el resto de villanos de Marvel.. meh. Y después de verlo, se ha convertido en el MEJOR villano del MCU. Un villano (interpretado por Josh Brolin), con motivo, bien hecho, bien consolidado, con un objetivo claro y bien definido. Un villano carismático que, incluso, podemos empatizar con él.

Habíamos esperado mucho para ver a Thanos y era todo lo que queríamos y más. Su relación con Gamora y, sobretodo cómo obtiene el la gema del Alma, hacen de él un villano increíble que deseamos volver a ver en Vengadores 4. La única pega que pongo es a sus secuaces, a La Orden Negra de Thanos. En comparación a su jefe… Los hijos de Thanos no llegan ni a la suela del zapato.

Infinity War

Infinity War – Diezmar a la mitad del MCU

Todas las películas del MCU acababan bien. Todas. Y en el fondo, esperábamos que sucediera con ésta también. Teníamos a todos los miembros de los Vengadores, a los Guardianes, etc. A todos (menos a Clint y Scott, que están bajo arresto domiciliario). ¿Cómo podría acabar mal? En diferentes momentos parece que lo consiguen: cuando CASI le arrancan el guantelete, cuando destruyen a la Gema de la Mente y a Visión con ella, cuando Thor casi acaba con él… Pero un momento y (sonido de chasquido de dedos). Solo con eso, medio universo desaparece. Y también, medio MCU.

Mientras van desapareciendo pensamos: ¿Bucky? ¿Falcon?… ¡GROOT! Y así, sucesivamente. La mayoría de los personajes que durante 10 años nos han ido introduciendo, se van. Y se nos desgarra el corazón cuando sucede. He visto la película tres veces y tres veces que he llorado cuando Spider-Man se va. Escena que, por cierto, fue improvisada por Tom Holland. Tienes futuro, chaval. Nosotros tampoco queríamos que te fueras.

Después de diezmar de esa manera al universo, ¿Quién queda? Los Vengadores originales: Viuda Negra, Capitán América, Thor, Iron Man y Hulk; junto con Rocket, Nébula, War Machine y Okoye. Y así acaba la película. Con nuestros protagonistas dándose cuenta de que han perdido y Thanos descansando al fin, después de haber cumplido su propósito. Un propósito que, tal como dice él, ha hecho que lo pierda todo.

Infinity War

Infinity War – Todos los personajes juntos, por fin

Si Guardianes de la Galaxia es la fiesta de Marvel, Infinity War ha sido la Gala de Marvel. Todos los personajes juntos, en sus mejores ropajes y actitud. Al haber tantísimos personajes en esta película, el tiempo que pasan en pantalla es limitado. Podría parecer algo negativo, pero no lo es. Todos tienen su momento y se complementan unos a otros de manera increíble. No todos interaccionan entre ellos, pero cuando pasa, es fantástico. Iron Man/Dr.Strange/Spider-Man o Rocket/Thor/Groot… Nos dan unos momentos alucinantes en pantalla. Momentos de esos que te dan ganas de levantarte y empezar a vitorear.

Infinity War

En la película, cuanto más interaccionaban entre ellos, más nos gustaba. Y, de verdad, ha sido un placer increíble ver cómo, por fin, aparecían los Guardianes con Iron Man, Spider-Man, Dr. Strange, Thor, Capitán América… Han sido los que más al “margen” han estado del MCU y en Infinity War han querido solucionar este hecho rápidamente. De manera muy acertada, bajo mi punto de vista.

Entre todas las reuniones que ha habido, me gustaría destacar tres. Las escenas Iron Man/Dr. Strange han sido sublimes. Por fin, dos de los mejores personajes del MCU (para mí) compartían pantalla juntos y lanzarse comentarios irónicos, ha sido genial. Aunque, por poner una pega… Deberían haber hecho una broma de Sherlock Holmes. Habría estado bien. También, la unión Rocket/Groot/Thor y su entrada en Wakanda hizo que lanzáramos aplausos desde nuestro asiento. El “Bring me Thanos” de Thor se ha convertido en una de las mejores escenas de la película. Y juntar, por fin, a Viuda Negra con Okoye, dos guerreras impresionantes… Solo deseo ver más sobre ellas en la nueva entrega de Vengadores.

Infinity War

Después de Infinity War. ¿Qué pasará en Vengadores 4?

Dr. Strange vio que habían 14.000.605 de opciones, en las cuales solo había una que resultaba con éxito. Y el mismo Dr. tendió en la mano de Thanos la Gema del Tiempo para salvar la vida de Tony (escena, por cierto, que hizo que me levantara del cine y todo de la impresión). Cuando Iron Man lo mira desesperado él dice: estamos en la última jugada. Lo que ha sucedido en Infinity War, ya lo vio nuestro maestro de las artes místicas. Tenía que suceder: es la única manera, tal como dijo a Tony antes de desaparecer.

Infinity War

Entonces, Thanos tenía que ganar para que, al final, los Vengadores ganaran. ¿Cómo lo conseguirán? Lo veremos en Vengadores 4. En la escena post-créditos de Infinity War, Nick Furia manda un mensaje a alguien. ¿A quién? A la más poderosa del MCU… Capitana Marvel se presenta a su servicio. Es la primera mención que tenemos de este pedazo de personaje y, estamos deseando ver a Brie Larson dar vida a Carol Danvers. En marzo se estrena su película, la cual estamos deseando ver.

De mientras, tenemos que reponernos, ver Infinity War unas 1000 veces más, y dar vueltas a qué podría pasar en Vengadores 4 y, sobre todo, cuál puede ser el título de la nueva entrega. ¿Será, por fin, Avengers A*******? Seguro que los hermanos Russo no nos decepcionarán. Hasta ahora, no lo han hecho. Han sido 10 años maravillosos. Todos los personajes han sufrido una evolución tremenda, en especial Iron Man y Capitán América. Muchas gracias Marvel por estos años y por crear este universo que nos pertenece a todos, que sentimos como nuestro. En Mayo del año que viene veremos el desenlace de esta historia. Hasta entonces, paciencia y permaneced en La Sexta Butaca. 

Avengers

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Crítica Suspiria (2018) – Cuando el infierno se viste de cielo #Sitges2018

Primer día del festival de Sitges. Ya tenía ganas de volver a respirar ese ambiente único que desprenden las calles de la pequeña pero pintoresca localidad catalana durante el certamen. Y si el inicio del festival ya no fuera de por sí motivo de alegría, es Suspiria (2018), el remake de Luca Guadagnino, la encargada de dar el pistoletazo de salida. Llevo siguiendo la pista de este título desde que se hizo oficial su existencia, principalmente porque quería ver cómo el director de Call me by your name, una obra caracterizada por su realismo y naturalismo, reimaginaba la película de Dario Argento, cuya singularidad es el artificio y la exageración. La curiosidad por ver cómo dos mundos totalmente opuestos colapsaban me comía por dentro, y más aún cuando la película estaba consiguiendo dividir a la crítica por completo.

Ahora, después de verla, puedo garantizar que de este choque de universos ha surgido algo que difícilmente te dejará indiferente.

¿Esto es un remake?

No, esto no es un remake. Lo único que tienen en común las dos versiones de Suspiria es su premisa más básica, que ambas suceden en una academia de baile y que un aquelarre de brujas está haciendo de las suyas por ahí. Y nada más. Veía necesario empezar aclarando este punto porque creo que crear una comparación entre ambas es prácticamente inútil. Guadagnino toma prestada la base de Argento para reinventar el relato, añadiéndole unas intenciones totalmente distintas a las de la cinta original. Pero quitando eso, ni siquiera parece que la primera influencie a la segunda.

Suspiria (2018): Guadagino ha creado una pesadilla

La nueva Suspiria no tiene ningún miedo de arriesgar. Toda la película está plagada de pequeños intentos de Guadagnino por crear una nueva forma de concebir el terror, mucho más compleja y sofisticada que a la que estamos acostumbrados a ver en las salas comerciales. Suspiria es un soplo de aire fresco para un género que ha hecho muchos esfuerzos en vano por evolucionar a algo más sofisticado que el sobresalto fácil. El director italiano fusiona su estilo pausado y estricto de componer las imágenes con otros estilos preexistentes del género como el body horror o el onirismo lynchiano, creando una forma de terror increiblemente efectiva. Suspiria no asusta, perturba. Te genera un malestar casi permanente que un servidor no sentía desde El Resplandor de Stanley Kubrick. Y es que ambas consiguen coger el cielo y convertirlo en el infierno.

Narrativamente, la versión de Guadagnino es muy superior a la de Argento. Mientras la Suspiria original nos presenta una trama más bien básica que simplemente se adorna con una puesta en escena muy original y efectiva; la nueva cinta busca crear un relato mucho más complejo y asfixiante, lo cuál consigue, pero no del todo. La trama sabe cómo avanzar, creando giros inesperados y situaciones deliciosamente perversas (de verdad, muy perversas), pero Guadagnino no sabe cómo medir los tiempos. El director parece querer adaptar a Suspiria ese ritmo pausado y contemplativo que tan bien le funcionó en Call me by your name, pero en esta ocasión no ha sonado la campana.

Una atmósfera asfixiante

La excesiva lentitud de los acontecimientos provoca que esa asfixia que algunas escenas te generan desaparezca progresivamente y se convierta, incluso, en aburrimiento. Creo que un ritmo más rápido hubiera hecho que la película fuera mucho más efectiva. Y puestos a hablar de lo malo, tenemos que hablar del final, el cual, a causa de este afán de Guadagnino por innovar, desentona demasiado del resto de la cinta.

Mención especial a la banda sonora de la película. Después de toda la polémica que desataron las canciones que Thom Yorke compuso para Guadagnino, tengo que salir a defenderle. La música parece acompañar a la perfección el tono misterioso y onírico que presenta la cinta. En una película donde lo melódico tiene tanta importancia; el componente de Radiohead ha sabido estar más que a la altura. Puestos a hacer menciones, hay que alabar todas y cada una de las actuaciones, en especial la de la siempre maravillosa Tilda Swinton y la de Dakota Johnson que, aún no ser santa de mi devoción, resulta más que convincente (y sí, es una bailarina sensacional). Ah, y que nadie le pierda la pista a Mia Goth, la cual hace un papelón y va camino de convertirse en una figura fundamental del género.

Como véis, muy poco malo que decir de Suspiria (2018). Es cierto que tiene sus errores y que los curiosos experimentos de Guadagnino no siempre salen bien; pero creo que siempre es digno de admirar ver como un director intenta innovar con un género tan complejo como es el terror; más siendo su primer contacto con este. Espero grandes cosas de ti, Guadagnino. No me decepciones. Y siendo directo, sí. Esta es la película de terror del año.

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Crítica: 7 días en Entebbe, el debate entre lo que está bien y lo que es correcto

El director brasileño José Padilha no es ajeno al género de acción; es conocido por la serie Elite Squad y la nueva versión de RoboCop. Esta vez, Padilha dirige 7 días en Entebbe, producida por Working Title Films, y escrita por Gregory Burke (’71); basada en los eventos de la vida real que tuvieron lugar en julio de 1976, cuando un grupo de revolucionarios secuestró un vuelo de Air France. Con 250 pasajeros en ruta desde Tel Aviv a París. Los secuestradores dejaron el avión en Entebbe, Uganda, donde mantuvieron cautivos a los rehenes durante una semana. La película muestra la “Operación Entebbe” de la vida real; una misión antiterrorista de rescate de rehenes lanzada por el Primer Ministro Yitzhak Rabin, y llevada a cabo por la Fuerza de Defensa israelí. La película está disponible en diversas plataformas y nosotros hablamos de ella.

7 días en Entebbe, otra vez

El secuestro de Entebbe se ha contado varias veces; en las películas Raid on Entebbe y Operation Thunderbolt, por ejemplo. El último rey de Escocia, también contiene el suceso como una trama secundaria. Padilha toma un enfoque diferente; 7 Days in Entebbe nos ofrece una narrativa “desde dentro” enfocada específicamente en dos revolucionarios alemanes. Uno, un poco tímido, Wilfried (Daniel Bruhl) y la otra, una nerviosa, pero intrépido, Brigitte (Rosamund Pike). Wilfried y Brigitte son solo dos miembros del grupo secuestrador formado por pro palestinos. Los dos alemanes parecen estar fuera de lugar en un grupo que tiene ideas contrastantes de lo que es un “revolucionario”.

El atractivo de los personajes (y las interpretaciones)

Sin embargo, Bruhl y Pike aprovechan al máximo sus personajes. Hay momentos en los que te sientes mal por ellos; incluso más que los propios rehenes. El arrepentimiento y el pánico que los supera a medida que se acercan los siete días hacen que quieras creer que lo que están haciendo es bueno, de esa forma abre un debate entre el público: es correcto o está bien lo que han hecho. Bruhl, en particular, hace un gran trabajo al transmitir creíblemente la angustia que este hombre siente al tener que equilibrar sus convicciones y su humanitarismo, agregando profundidad de carácter que de alguna manera falta en el guión de Gregory Burke.

Recibimos flashbacks del pasado del dúo en un intento por subrayar su motivación y proporcionar contexto, pero estos saltos en el tiempo retrasan la historia a un ritmo lento. En otra parte, hay un argumento secundario que involucra a un soldado israelí (Ben Schnetzer) y la interpretación interpretativa de su novia (Zina Zinchenko) que nunca se explica.

Agregando a la mezcla de personajes complejos están el Primer Ministro, Rabin (Lior Ashkenazi), y su ministro de defensa, Shimon (Eddie Marsan). Rabin quiere negociar con los terroristas, algo que los israelíes insisten en que nunca se debe hacer; mientras que Shimon quiere hacerse cargo de un plan de rescate audaz. Luego está el presidente ugandés Idi Amin (Nonso Anozie), que felizmente recibe a los terroristas y les suministra tropas y armas. Idi Amin fue un dictador brutal de su tiempo, sin embargo, esta película retrata un lado algo nervioso y débil de él.

Lo mejor para el final

Como cualquiera que esté familiarizado con los eventos de la vida real lo sabrá; explotará con el infame ataque de las fuerzas especiales israelíes en el aeropuerto. Es aquí donde el director José Padilha muestra sus habilidades principales como cineasta; brindando la misma sensación de asombro y asombro que mostró por primera vez en ambas películas de Elite Squad (y en menor medida en el remake de Robocop). Secuencia importantísima. La redada no dura mucho, pero proporciona un signo de exclamación apasionante a una película que intenta admirablemente contar un evento histórico importante y complejo en el contexto de un thriller accesible.

Aunque hay demasiadas cosas que hacer para que lo maneje; la película involucra y es lo suficientemente provocativa por derecho propio para atraer la atención.

7 días en Entebbe es una película bien hecha, aunque está lejos de ser cautivadora. Es un duro recordatorio de que la paz entre Israel y Palestina sigue siendo una cosa de décadas que lamentablemente no parece tener ánimos de acabar.

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Critica: Venom, Una película valida para dar inicio a un Universo Cinematográfico

Venom

No es lo que esperábamos, para bien o para mal. Durante días hemos estado recibiendo información diferente sobre lo que íbamos a encontrar en Venom, la película protagonizada por Tom Hardy y dirigida por Ruben Fleischer. Algunos dijeron que sería la peor película del año (alimentados por las palabras de Tom Hardy). No es la peor película del año, ni la mejor.

Es una mezcla de ideas brillantes y otras no tanto, se nota una implicación de parte de los involucrados y amor por los cómics, pero con necesidades de ser un éxito en taquilla, por eso su clasificación es PG-13 para todos los públicos.

Debido a que la película no tiene la categoría R, la audiencia será más numerosa (es una realidad, llevan ya más de 200 millones de dólares en taquilla), pero también veremos menos sangre en la pantalla. Y el personaje de Venom necesitaba esa sangre para hacer la película que los fanáticos han estado exigiendo durante años.

Venom, un origen diferente al de los comics

Venom

La historia es bastante genérica. Es una película sobre el origen del personaje, un antihéroe violento con una obsesión por proteger a los inocentes. Y muy vinculado a Spiderman en los cómics, porque el simbionte estaba vinculado a Peter Parker antes que Eddie Brock, el personaje interpretado por Tom Hardy.

La película esquiva esa bala, dando un origen más cercano a la serie de animación de los años noventa, y permite que el personaje sea libre para crear su propio destino sin vivir en espera de lo que haga o no haga Spiderman. Es una de las mejores cosas de la película.

Pero Venom también tiene errores que dañan el resultado final. Algunos están cometiendo errores que parecen incomprensibles, como Michelle Williams. Aunque no lo parezca, la actriz es la que sale peor parada del reparto. Williams ha sido nominada cinco veces para el Oscar, por lo que no parece lógico, pero es cierto.

Riz Ahmed, un villano siniestro

Venom

Riz Ahmed compone un villano tópico, pero con un punto siniestro. El enemigo principal de Venom en la trama, Carlton Drake interpretado por Riz Ahmed, carece de profundidad, su motivación no es creíble, y peor aún, luego que se transforma en Riot tampoco profundizan en cómo se integra el objetivo del simbionte de invadir la tierra y acabar con la humanidad con la visión de Drake de evolucionar en una raza superior de humano para explorar el espacio.

La estrella, por supuesto, es Tom Hardy. Su personaje perdedor y su combinación con Venom son el alma de la película. Respeta completamente la esencia del cómic, pero también agrega un punto de humor negro muy divertido. Solo para ver cómo Venom y Eddie discuten, como una extraña pareja, vale la pena ver la película. Y, por cierto, Venom no aparece solo cinco minutos en pantalla. Es el centro de la historia y podemos disfrutarla durante muchos minutos.

Impresiones finales

Venom no es perfecta, pero es muy entretenida. Si, sus efectos visuales son magníficos, pero también lo es su humor negro. Si sus escenas de acción abusan del CGI, su tono de serie B no nos preocupa en absoluto. La película despega tan pronto como el simbionte hace acto de presencia, y su ritmo continúa creciendo hasta el final, quizás no sea un gran final, pero muy agradable.

También hay dos escenas post-crédito, la primera esencial (y nos hace preguntarnos si podrán hacer esa película en el futuro) y la segunda… bueno, es mejor dejar que la audiencia lo descubra. Estoy seguro de que, a pesar de lo que muchos dicen, Venom se convertirá en una película de culto, y no puedo dejar de pensar en la posible continuación, con todas las posibilidades que ofrece la historia que han presentado ahora.

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