Runner, runner cinco años después, ¿se equivocaba?

De entre las sorpresas que nos ha traído el último año, encontrábamos el primer largometraje dirigido por Aaron Sorkin, normalmente en la labor de guionista: Molly’s Game, película que incluso fue nominada en la última edición de los Oscars como Mejor Guión Adaptado, estatuilla que finalmente se llevó James Ivory con Call Me By Your Name.

En una línea muy dinámica, la cinta daba a conocer la biografía de Molly Bloom, toda una autoridad del mundo de las partidas privadas de poker en las últimas décadas. El argumento nos revela una realidad que por norma general no ha sido muy transparente a través de la autobiografía adaptada de la mismísima Molly, que con algo más de suerte podríamos conocer en el momento actual como campeona olímpica de esquí.

Los entresijos del mundo del poker han traído de cabeza a las autoridades desde que el mundo es mundo, pero en el momento en que el deporte mental dio el salto al entorno online las cuestiones a regular se vieron multiplicadas, lo que nos ha llevado a diferentes situaciones hasta el momento presente. Sin embargo, 2012 fue un año mítico para el juego, ya que diferentes países establecieron unas regulaciones concretas para el sector. Runner, Runner fue una película que quiso aprovechar la coyuntura para plantear un argumento acorde con los temores y riesgos del lucrativo negocio.

Dirigida por Brad Furman y protagonizada por Ben Affleck y Justin Timberlake en los papeles de magnate del juego online y universitario estafado, la cinta de 2013 colocaba la seguridad de los usuarios y su dinero en los casinos en línea en el punto de mira con un jugador que debería haber ganado una cuantiosa suma de dinero y que, curiosamente, acaba quedándose la banca. Ante la cuestión de que la sala de juegos estuviese haciendo trampas, más allá de la ficción se han ido perfilando las ventajas de jugar a las tragaperras online y otros juegos de esta familia como la ruleta o el blackjack frente a las salas físicas. La película retrata un momento en el que era mucho más sencillo estafar a un jugador por internet.

Cinco años después, la situación ha cambiado hasta el punto de que sea este sector del juego el que se coloca a la vanguardia de la ciberseguridad y la encriptación de datos personales y bancarios. Las ventajas no sólo han ido dirigidas a los jugadores, que pueden estar tranquilos y dedicarse a disfrutar de una partida sin riesgos, sino que además la banca se ha asegurado de que hacer trampas a través del conteo de cartas o el aprovechamiento de imperfecciones físicas de las máquinas y ruletas sea completamente imposible, con sistemas muy avanzados basados en una aleatoriedad real.

El largometraje, que no alcanzó la popularidad deseada, eclipsado por producciones más multitudinarias como Batman VS Superman en el caso de Affleck o la carrera musical de Timberlake, es sin embargo único en su género, ya que otras películas han abordado el juego a través de internet y sus peligros o consecuencias, pero no desde el punto de vista de la estafa relacionada con las apuestas. De hecho, el planteamiento del juego como entretenimiento presencial y casi tradicional en un escenario como Las Vegas sigue siendo recurrente en películas y series, pero como afición online no se suele emplear en el hilo argumental muy a menudo.

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